Modern life is Rubbish (2017) es la ópera prima de Daniel Jerome Gill, una comedia romántica, protagonizada por Josh Whitehouse (que será uno de los actores destacados en la precuela de Juego de Tronos) y Freya Mavor.

Liam y Natalie se conocen en una tienda de discos, ella sostiene en sus manos el “The Best Of” de Blur, lo que lleva a Liam -sin tan siquiera presentarse- a soltar un monólogo sobre la mala decisión de acercarse a una banda por un recopilatorio de grandes éxitos o por su disco más exitoso, Parklife. Para Liam, la forma de conocer a una banda, algo que podríamos extrapolar a las relaciones humanas, es por el principio. Sin embargo Natalie tiene motivos de sobra para llevarse ese CD, conoce de cerca a Blur y esa recopilación es la única que le falta en su colección.

El film es una suerte de (500) días juntos (Marc Webb, 2009) y Alta Fidelidad (Stephen Frears, 2000) de modo que como ocurre en la primera de ellas, los gustos musicales de Natalie son suficientes para que Liam crea que es la mujer de su vida. Sin embargo, la película comienza con la ruptura diez años después, y ahí ocurre como en la citada Alta Fidelidad, Liam vive anclado en la era analogica, y sigue soñando con de ser una estrella de Rock, mientras que Natalie ha madurado, y ha renunciado a sus sueños de diseñar portadas de álbumes a cambio de un buen trabajo que pague las facturas. Ella ha evolucionado con la era digital, él, en cambio, sigue valorando los pequeños detalles de una obra músical, que van más allá de las canciones, también valora el diseño de las cubiertas y las sorpresas en los libretos. La ausencia de todo eso es lo que lleva a que “la vida moderna sea basura».

Por eso, ha pesar que Natalie tiene toda su música en la nube, Liam se empeña en repartir la colección de discos, y es ahí, en el momento en el que Liam se esfuerza en recordar quien compró tal o cual disco y por qué, cuando conoceremos su historia de amor, retrocediendo a todos esos momentos vividos y siempre acompañados de una banda sonora que cobra protagonismo por sí misma. Canciones que les acompañaron en los momentos felices, pero también en sus peores días, a través de Radiohead, The Vaccines, Stereophonics, Spiritualized o The Kooks mientras Liam cavila sobre si ha llegado el momento de madurar y de ese modo tratar de reconquistar a su amada.