England is mine (2017), en España llamada El Joven Morrissey o Descubriendo a Morrissey, según dónde lo consultes, ya que, la película, no fue estrenada en nuestro país, es una biografía no autorizada del que fuera vocalista de la exitosa banda británica The Smiths.

El film dirigido por el debutante Mark Gill (que también firma el guión junto a William Thacker), nos muestra a un joven Mozz en los años setenta, antes de formar la que para muchos fue la última gran banda del pop británico. Producida por Orian Williams, que también fue productor de Control, la película de Anton Corbijn sobre Ian Curtis de Joy Division, partía con grandes expectativas que, muy pronto se evaporan.

Lo cierto, es que la cinta no es más que un puzzle de situaciones, en las que el director pretende que nos hagamos una idea de las sensibilidades de Morrissey, pero la realidad es que no lo logra en ningún momento. Más allá de su pasión por el dramaturgo Oscar Wilde y por distintas bandas de Glam, el resto no nos hace empatizar con el personaje.

Siendo como es Morrissey, uno de los mitos vivos del rock, además de hombre excéntrico, Mark Gill, no sabe sacarle jugo al personaje. La película no es más que un susurro, una historia sin interés contada al oído, que ni siquiera salva la aceptable interpretación de Jack Lowden (Dunkerque).

El film es lento, y no porque sea una obra de arte y ensayo, sino por los planos repetidos en los que Lowden, camina sin más por Manchester. Sin embargo, la transformación de un chico perdedor en el Morrissey que conocemos, es rápida y sin sentido.

La película acaba cuando se topa con Johnny Marr (Laurie Kynaston) y deciden tratar de tocar juntos, lo que supones que para el director es algo parecido a cuando Jesucristo y Juan el Bautista unieron sus caminos, sin embargo ni siquiera esa parte transmite nada en especial.

En definitiva, este film no pasará a la historia, quizá sea de aprobado justito si eres fans de los Smiths pero si no lo eres, ni siquiera lo intentes. Descubriendo a Morrissey no descubre absolutamente nada.