Creation Stories (Nick Moran, 2020) es la adaptación cinematográfica de la autobiografía de Alan McGee, editada en 2013, con guión a cargo de Irvine Welsh (Trainspotting) y Dean Cavanagh, que narra la historia del fundador del sello independiente Creation Records, que marcó el sonido de una generación a caballo entre los años 80 y 90.

Antes de ver Creation Stories crees que estás a punto de iniciar un viaje en el tiempo a los felices años 90. Sin embargo, el film no consigue en ningún momento su propósito. Se nos vende como la fascinante historia de Alan McGee un muchacho de Glasgow que acabaría siendo el descubridor de bandas de culto como The Jesus and Mary Chain, Primal Scream y sobre todo Oasis. En realidad, nos muestra el camino del héroe de un modo lento y tópico, y sí, quizá los tópicos son reales en la vida del creador de Creation, pero desde el punto de vista del espectador se hace totalmente aburrido.

Nos importa poco que a su padre el Glam le pareciera de mariquitas y que odiara el Punk. Tampoco se hace entretenido el paso del tiempo a un ritmo que ya habíamos visto en otros filmes como 24 Hours party people (Michael Winterbottom, 2002), ni las escenas de consumo de drogas en la década de los 90, filmados del mismo modo que en Trainspotting (1996) (el guión de Irvine Welsh y el protagonismo del actor Ewen Bremner, el entrañable Spud, te llevan directamente a la película de Danny Boyle).

Los pasos de las bandas, incluida Oasis son testimoniales en la peli, con lo que nos queda única y exclusivamente la historia de un productor que ni siquiera a los seguidores del pop se nos hace interesante. De modo que no gustará ni siquiera a los fans de los hermanos Gallagher. En la parte positiva, la relación de McGee con el Partido Laborista, como el Britpop ayudó a que Tony Blair consiguiese el apoyo de los más jóvenes para ser Primer Ministro y como precisamente eso, fue el fin del pop indie británico.

El Britpop, lo que supuso a toda una generación merece un gran film. Desde luego Creation Stories no lo es. Pasa muy lejos de ser una película sobre música, y también lejos de lo que fue aquella época culturalmente, para no ser más que un cliché sobre un personaje que creemos que tampoco llama demasiado la atención. Siempre está bien recordar la última década del siglo XX, pero muy seguramente los adolescentes de aquellos tiempos merecíamos algo más que este film de andar por casa que, muy al contrario de las bandas de McGee, no acabara siendo de culto, más bien le auguramos que pronto quedará perdida en el olvido.

Oasis Creation Stories